Qué es el Análisis Bioenergético

El Análisis Bioenergético (A.B.) es una psicoterapia creada por A. Lowen (1956) que entiende la personalidad como una unidad funcional entre mente y cuerpo.
Las respuestas del sujeto a los acontecimientos hirientes o conflictivos de su pasado acaban incorporados en patrones restrictivos de relación que disminuyen la capacidad para la vitalidad, para la expresión emocional-afectiva y para la salud física que se hacen visibles en la forma y movilidad del cuerpo.

Los conflictos psicológicos que surgen en las relaciones primarias se estructuran corporalmente en forma de patrones de tensión muscular crónica que a su vez limitan el modo relacional presente.

En un organismo físico y emocionalmente saludable la energía fluye sin obstáculos. Nos conectamos fácilmente con nuestros deseos, emociones y pensamientos y los expresamos adecuadamente lo cual proporciona alivio y placer (si estamos tristes podemos llorar, si estamos enfadados aceptamos y podemos mostrar nuestro enfado). Este estado de fluidez espontánea es casi exclusivo de los niños. Apenas empezamos a crecer experimentamos que la libre expresión de nuestras emociones se encuentra con el rechazo, la desaprobación, el castigo y rápidamente aprendemos a controlar las emociones terminando por bloquear los músculos involuntarios implicados en estas expresiones, mediante tensiones crónicas inconscientes. Estos bloqueos en el fluir de la energía, la movilidad y motilidad, son la forma que toman los conflictos en el cuerpo. Con estas defensas pretendemos reducir la angustia, pero en realidad lo que hacemos es sobrecargar el organismo, limitando sus movimientos y disminuyendo la intensidad y riqueza de nuestra vida actual. Es más, la energía que no se canaliza adecuadamente se estanca en los puntos débiles provocando enfermedad.

El objetivo de esta psicoterapia es ayudarnos a recuperar la capacidad para expresar plenamente nuestro verdadero self (disponibilidad corporal de tener sensaciones tónico-emocionales que nos permiten vivir el cuerpo como propio) o estar libremente en contacto y posesión de nuestras emociones y acciones para manifestarnos de acuerdo a nuestra voluntad y a nuestro sentir.En definitiva se trata de ser dueño de nosotros mismos en los niveles físico, emocional, cognitivo y relacional.

Para ello en psicoterapia bioenergética la aproximación al problema se realiza partiendo bien de técnicas verbales (análisis de transferencia, resistencia, sueños, deseos, fantasías, etc.) bien de técnicas corporales (respiración, movimiento muscular, vibración, voz, enraizamiento, toque, etc.,).

En efecto, los temas que emergen pueden abordarse partiendo inicialmente del plano mental y afectivo para llegar al trabajo corporal o por el contrario a partir de la respiración, movimiento, etc. dejar surgir el sentimiento y la palabra para analizarlos y darles significado dentro de nuestra historia.

La relación terapeuta-paciente se considera como un factor fundamental del trabajo terapéutico. Para ello la capacidad de entonamiento del terapeuta (armonización afectiva) será necesaria para sanar los déficits de apego del paciente establecidos en su experiencia vincular temprana (Bowlby, Guy Tonella, B. Lewis) a fin de desarrollar con él una relación nueva, real, específica, saludable y promover el crecimiento psíquico.

En resumen, para el A.B. la convicción básica es que la historia de una persona está estructurada en la forma y movilidad de su cuerpo.

Los traumas del organismo, los déficits o los conflictos se entienden como el origen de perturbaciones emocionales y de defensas del carácter definiendo este como la expresión unitaria del funcionamiento de la persona, tanto a nivel psíquico como somático y relacional. Es la actitud fundamental con la que nos enfrentamos a la vida.

El carácter representa un modelo de comportamiento o una tendencia habitual, un modo de respuesta fijo, congelado o estructurado que llega a convertirse en la “segunda naturaleza” de la persona.